A instancias del presidente Donald Trump, los republicanos de ocho estados redistribuyeron los límites de decenas de distritos parlamentarios durante el último año con el objetivo de conseguir una ventaja que pudiera ayudarles a conservar una estrecha mayoría en la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de mandato.
No funcionó.
Los republicanos perdieron la mayoría de los escaños demócratas a los que habían apuntado, perdieron otros que contaban con retener y fueron desalojados del poder por una ola demócrata alimentada por el descontento de los votantes con Trump, la economía y la guerra con Irán.
El plan republicano de redistribución de distritos fracasó en Alabama, Florida y Texas. Los tribunales lo frenaron en Missouri y luego sus votantes lo derrotaron de forma contundente el martes. También quedó contrarrestado en California, donde una redistribución demócrata en represalia volteó los cinco escaños republicanos que tenía como objetivo.
“Este es un rechazo catastrófico a los fallidos esfuerzos de Donald Trump por manipular los distritos del país para salvar la Cámara de Representantes de Estados Unidos”, dijo John Bisognano, presidente del Comité Nacional Demócrata de Redistribución de Distritos.
Nuevos distritos daban por sentado un apoyo continuo a Trump
Los distritos electorales para el Congreso se suelen rediseñar después de un censo al inicio de cada década para reflejar los cambios de población. Pero Trump impulsó el año pasado una inusual batalla de redistribución a media década, instando a los republicanos de Texas a remodelar los distritos de la Cámara de Representantes para darle al Partido Republicano la posibilidad de ganar cinco escaños adicionales en las elecciones de mitad de mandato.
Luego se produjo una avalancha de redistribuciones, impulsada en el Sur por un fallo de la Corte Suprema que debilitó las protecciones federales de la Ley de Derecho al Voto para distritos de mayoría negra.
Los republicanos esperaban que su plan les pudiera aportar hasta cuatro escaños más en Florida, dos en Ohio y uno en Alabama, Luisiana, Carolina del Norte y Tennessee, respectivamente.
En todos menos uno de esos distritos, Trump habría obtenido más del 54% de los votos si hubieran estado vigentes para las elecciones de 2024, según estimaciones de The Associated Press.
“En tiempos normales, ese tipo de distrito es relativamente seguro”, señaló Justin Levitt, profesor de la Facultad de Derecho Loyola en Los Ángeles y responsable del sitio web “All About Redistricting”.
Pero esos distritos que se presumían republicanos se vieron perjudicados por el cambio de opinión sobre Trump. Según la Encuesta de Votantes de AP, cerca de 6 de cada 10 personas desaprueban la manera en que Trump maneja la presidencia. Las opiniones sobre las prioridades del mandatario también fueron negativas en su mayoría.
“Si nos fijamos en todo el país, toda esa apuesta de redistribución a media década fue un completo fracaso para los republicanos”, afirmó Mark Jones, profesor de ciencias políticas en la Universidad Rice en Houston.
La redistribución fracasó en Rio Grande Valley
En Texas, los republicanos ganaron sólo uno de los cinco escaños que buscaban arrebatar del control demócrata. Y perdieron dos que tenían bajo su poder, dejando al Partido Republicano con una pérdida neta.
Los republicanos reconfiguraron tres distritos con fuerte presencia latina en Rio Grande Valley, el cual se había inclinado hacia Trump en 2024, para tratar de aumentar sus posibilidades de desbancar a los representantes demócratas Henry Cuellar y Vicente Gonzalez. Pero ambos ganaron la reelección el martes. Y, en cambio, los demócratas derrotaron a la representante republicana Monica De La Cruz.
Aunque el nuevo distrito de De La Cruz mantuvo el mismo porcentaje de votantes inclinados hacia Trump que la versión de 2024, alrededor del 60% de los residentes en edad de votar eran nuevos, lo que le dificultó competir contra el aspirante demócrata y ganador del Latin Grammy, Bobby Pulido.
La Encuesta de Votantes de AP refleja un cambio sustancial entre los hispanos, que se alejan de los republicanos en comparación con la victoria de Trump hace apenas dos años. A escala nacional, cerca de una tercera parte de los hispanos respaldó al candidato republicano en su contienda local para la Cámara de Representantes de Estados Unidos, mientras que aproximadamente 4 de cada 10 votaron por Trump hace dos años.
Los nuevos distritos de Texas fueron trazados por Adam Kincaid, director ejecutivo del National Republican Redistricting Trust.
“Tratar de ganar cinco escaños en Texas, sin poner nada más en serio peligro, fue una tarea hercúlea”, dijo Kincaid el miércoles. Añadió: “Requería que se mantuvieran las tendencias que habíamos estado viendo en los últimos años, y eso no ocurrió”.
Sin embargo, de no haber redistribuido los distritos de Texas, los republicanos probablemente habrían perdido aún más escaños, explicó Kincaid.
Los demócratas retuvieron escaños en Florida y Alabama
Los republicanos en Florida intentaron inclinar cuatro escaños más de la Cámara de Representantes hacia su partido. El representante demócrata Jared Moskowitz fue uno de sus objetivos, pero de cualquier forma decidió postularse en uno de los distritos redistribuidos. Ganó la reelección el martes.
“He trabajado de manera bipartidista. He entregado resultados para mi comunidad, y gastaron 26 millones de dólares para tratar de derrotarme”, declaró Moskowitz luego de su victoria en el 25to Distrito Parlamentario de Florida. “Esta noche quemaron ese dinero”.
Indicó que los votantes de su nuevo distrito, como los de todo el país, estaban más preocupados por la economía y su capacidad de costear una buena calidad de vida. Pero también afirmó que la redistribución de distritos enfureció a los votantes.
Tras la redistribución, cerca de dos terceras partes de los residentes en edad de votar eran nuevos en el distrito representado por la demócrata Kathy Castor. Pero ella también ganó la reelección.
La demócrata Pia Dandiya ganó otro distrito —un escaño abierto en el sur de Florida— que los republicanos habían remodelado para obtener ventaja.
En Alabama, un fallo de la Corte Suprema permitió que la Asamblea Legislativa, de mayoría republicana, retomara lo que el Partido Republicano consideraba un mapa más favorable. Pero el representante demócrata Shomari Figures ganó la reelección de todos modos.
La redistribución en Carolina del Norte resultó en costosas y reñidas contiendas
Los republicanos redistribuyeron dos distritos parlamentarios en el este de Carolina del Norte con el objetivo de desbancar al representante demócrata Don Davis en el 1er Distrito Parlamentario, que ha enviado a un miembro de raza negra al Congreso durante más de 30 años. Hicieron que el distrito de Davis fuera un poco más republicano al incorporar a miles de votantes del 3er Distrito Parlamentario, representado por el republicano Greg Murphy. A cambio, reasignaron miles de zonas con tendencia demócrata al distrito de Murphy.
La batalla publicitaria por el escaño de Davis superó con creces los 50 millones de dólares, según la firma de seguimiento de anuncios AdImpact, y fue una de las contiendas más caras del país.
Davis mantenía una ligera ventaja el miércoles, y la contienda entre Murphy y el demócrata Raymond Smith era particularmente cerrada.
Es probable que haya más redistribución antes de las elecciones de 2028
Lo que comenzó como un esfuerzo republicano de redistribución de distritos podría convertirse en un movimiento demócrata de redistribución antes de la elección presidencial.
Los votantes de Maryland aprobaron el martes una enmienda constitucional que facilitará que la Asamblea General del estado, controlada por demócratas, redistribuya distritos en beneficio del partido. Sus promotores demócratas, respaldados por el expresidente Barack Obama, la han presentado como una forma de “detener a Trump”.
Los demócratas, que el martes lograron avances en numerosas asambleas legislativas, también podrían usar ese poder para redistribuir distritos —en particular en Wisconsin. Y los legisladores demócratas de Nueva York ya han dado un primer paso hacia una redistribución parlamentaria antes de las elecciones de 2028.
Pero la reciente redistribución a mitad de mandato reveló que puede ser difícil anticipar el comportamiento de los votantes cuando se intenta manipular distritos para obtener ventaja partidista. Eso podría ser especialmente cierto para la próxima elección presidencial, que sería la primera en una docena de años sin el nombre de Trump en la parte superior de la boleta, lo que dificulta saber cómo se realinearían sus simpatizantes detrás de nuevos candidatos.
La elección de mitad de mandato “muestra que los distritos no son destino: que si los votantes realmente se presentan, pueden superar las líneas de los distritos”, señaló Levitt.
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El periodista de The Associated Press Bill Barrow contribuyó a este despacho.
Fuente: David A. Lieb/Associated Press
📷 AP Foto/Alex Brandon