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Antonio de la Cruz: cuatro relojes marcan la transición en Venezuela tras el regreso de María Corina Machado

por Actualidad Radio

El regreso de María Corina Machado a Venezuela podría convertirse en un punto de inflexión para el proceso de transición democrática, al incorporar nuevamente la presión popular al complejo escenario de negociaciones entre Estados Unidos y las figuras que todavía controlan el poder en el país. Así lo afirmó Antonio de la Cruz, analista político, durante una entrevista en la que examinó los intereses de Washington, las estrategias del chavismo y el papel que puede desempeñar la líder opositora en el futuro político venezolano.

Para De la Cruz, la transición está marcada por cuatro relojes que avanzan a ritmos diferentes: el de Donald Trump, el de Marco Rubio, el de Delcy Rodríguez y el de María Corina Machado, que representa las aspiraciones de cambio de una parte importante de la sociedad venezolana.

Según explicó, la administración Trump tiene entre sus prioridades los intereses económicos y los resultados de su estrategia hacia Venezuela. Marco Rubio, por su parte, estaría enfocado en crear las condiciones institucionales necesarias para una transición que permita establecer un sistema democrático funcional, con un Consejo Nacional Electoral independiente, garantías para las libertades políticas y una renovación de las instituciones judiciales.

El calendario de Rubio podría extenderse hasta 2027 o 2028, mientras que, según la interpretación del analista, Delcy Rodríguez tendría interés en prolongar su permanencia en el poder incluso hasta 2030. Frente a esos plazos, el reloj de María Corina Machado representa la urgencia de los venezolanos que esperan una transformación política y el restablecimiento de sus derechos democráticos.

El regreso de Machado y el peso de la legitimidad popular

De la Cruz considera que el principal valor del regreso de María Corina Machado reside en su legitimidad política y en su capacidad para conectar los intereses de los distintos actores que participan en la transición. Su presencia en Venezuela podría fortalecer la presión ciudadana y contribuir a sincronizar los diferentes calendarios, evitando que el proceso se prolongue indefinidamente.

El analista sostuvo que Machado representa una fuerza política que no depende exclusivamente de los acuerdos entre gobiernos. Su liderazgo está vinculado a las expectativas de los venezolanos que reclaman elecciones libres, libertades políticas y una transformación efectiva de las instituciones.

En ese sentido, destacó la importancia de la movilización ciudadana espontánea, sin necesidad de convocatorias formales, como expresión del respaldo popular a la dirigente opositora. A su juicio, esa capacidad de movilización puede convertirse en un elemento decisivo para aumentar el ritmo de las negociaciones y exigir resultados concretos.

Durante la entrevista también se mencionó julio como una fecha de referencia para avanzar en el proceso de transición, a partir de una propuesta atribuida al senador estadounidense Bernie Moreno. De la Cruz planteó que la convergencia alrededor de un calendario podría ayudar a dar mayor dirección a las negociaciones, aunque el momento definitivo dependerá de la evolución de los acontecimientos políticos.

Diosdado Cabello, uno de los principales obstáculos

El regreso de Machado también plantea interrogantes sobre el papel de las figuras que permanecen dentro de las estructuras de poder del chavismo. Entre ellas, De la Cruz destacó a Diosdado Cabello, cuya continuidad en el aparato gubernamental constituye, según su análisis, uno de los obstáculos que deberán resolverse para avanzar hacia una transición.

El analista comparó la situación con la construcción de una vivienda sobre un terreno en el que existen grandes piedras y obstáculos que deben retirarse antes de comenzar la obra. En esa metáfora, Cabello representa uno de los elementos que dificultan la reorganización política e institucional del país.

De la Cruz señaló que, en su interpretación, la estrategia estadounidense estaría encaminada a renovar progresivamente el equipo ministerial y apartar a determinadas figuras vinculadas directamente al entorno de Nicolás Maduro. En ese escenario, Delcy Rodríguez tendría la responsabilidad de conducir el proceso hasta unas futuras elecciones presidenciales, mientras se negocia el futuro de los funcionarios que todavía conservan posiciones de poder.

El analista también expuso una aparente contradicción en la posición de Cabello. Por un lado, su permanencia representa la continuidad de mecanismos de coerción y control político; por otro, De la Cruz considera que el funcionario podría estar colaborando con determinadas solicitudes de las agencias estadounidenses. Esta interpretación formaría parte de los cálculos sobre una eventual salida negociada, aunque las supuestas condiciones de esa salida no han sido acreditadas de manera independiente.

Según el entrevistado, la presencia de Machado podría modificar esos cálculos. Su llegada no necesariamente aceleraría la salida inmediata de Cabello, pues los distintos actores del oficialismo intentarían ganar tiempo y mantener sus posiciones mientras se define el nuevo escenario.

La permanencia de los mecanismos de represión

Otro de los aspectos abordados fue la capacidad del aparato estatal para seguir ejerciendo presión sobre la población y los sectores opositores. De la Cruz mencionó incidentes durante concentraciones recientes en Caracas y otras localidades, en los que, según relató, algunos camarógrafos sufrieron la retirada de sus equipos.

Para el analista, estas actuaciones reflejan que, pese a las negociaciones y los cambios que pudieran producirse en la estructura gubernamental, todavía existen mecanismos de control que pueden condicionar la actividad política y la libertad de expresión.

Esta realidad plantea una de las principales interrogantes sobre el futuro proceso electoral: cómo garantizar una campaña en la que los candidatos puedan recorrer el país, organizar actos públicos y comunicarse con los ciudadanos sin intimidación ni restricciones arbitrarias.

La eventual celebración de elecciones no sería suficiente, por sí sola, para garantizar una transición democrática. También serían necesarias condiciones que permitan la participación de la oposición, el ejercicio de las libertades políticas y la independencia de las instituciones encargadas de organizar y supervisar los comicios.

El proceso judicial de Maduro y sus posibles consecuencias

De la Cruz también se refirió a la causa judicial de Nicolás Maduro en Nueva York y a las posibles repercusiones que podría tener para otros integrantes del aparato estatal venezolano.

Durante la conversación, el analista destacó las acusaciones relacionadas con torturas y violaciones de derechos humanos, que, a su juicio, podrían adquirir una importancia especial dentro del panorama judicial. También planteó interrogantes sobre la posible participación de otros funcionarios en investigaciones vinculadas a estos hechos.

La evolución de los procedimientos judiciales podría influir en los cálculos de quienes todavía ocupan posiciones de poder. Sin embargo, las acusaciones y las posibles responsabilidades individuales deben distinguirse de los hechos que hayan sido probados ante los tribunales.

Una transición cuyo calendario sigue abierto

De la Cruz considera que la transición democrática venezolana terminará llegando, aunque no existe certeza sobre cuándo ocurrirá. El proceso podría extenderse durante varios meses y alcanzar 2027 o 2028, dependiendo de los acuerdos políticos, las decisiones de Estados Unidos y la evolución de las fuerzas que permanecen dentro del chavismo.

La principal incógnita es si las negociaciones conseguirán avanzar al ritmo que demanda la sociedad venezolana o si los intereses de quienes buscan prolongar su permanencia en el poder terminarán retrasando los cambios.

En este escenario, el regreso de María Corina Machado adquiere una dimensión que va más allá de su presencia física en el país. Para el analista, su importancia radica en la posibilidad de volver a situar las demandas ciudadanas en el centro de las decisiones, ejercer presión sobre los actores políticos y contribuir a que los distintos calendarios de la transición converjan en un objetivo común.

El desafío será transformar ese liderazgo y las expectativas de cambio en garantías institucionales concretas: elecciones competitivas, libertades políticas, independencia de los organismos electorales y condiciones que permitan a los venezolanos decidir su futuro sin presiones ni represalias.

📷 AP Foto/Pablo Martinez Monsivais

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