El periodista Andrés Reynaldo analizó la antesala de las elecciones de medio término en Estados Unidos y sostuvo que el panorama político se define en el cruce de varios hechos clave, con Venezuela y Cuba como ejes de la presión electoral en el sur de la Florida.
Según Reynaldo, la administración de Donald Trump actúa con pragmatismo en el tema venezolano: utiliza su relación operativa con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, priorizando las licencias petroleras y el control energético, para mostrar resultados tangibles en política exterior.
Esa variable operativa, sin embargo, no detiene la presión sobre Caracas: Washington mantiene reservada la lista de funcionarios clave del régimen que continúan siendo posibles piezas de cambio para la justicia.
A eso se suma el efecto de María Corina Machado: sus declaraciones a The New York Times profundizan el debate, al exigir que no se negocie el mandato democrático de las urnas por concesiones puramente económicas.
Y en el eje cubano, la postura de mano dura frente al régimen de La Habana y su injerencia en Venezuela se consolida, según el analista, como la prueba de fuego indispensable para encender y asegurar el voto hispano conservador en el sur de la Florida.
Reynaldo advirtió, además, que los hispanos del sur de Florida son tan particulares y variados que proyectar su intención de voto podría resultar un ejercicio fallido: las últimas encuestas presentan las proyecciones como si los latinos votaran en bloque, y eso no necesariamente se ajusta a la realidad de las diferentes comunidades que viven en las distintas áreas del país.
Como ejemplo, señaló que el voto hispano de California está estrictamente condicionado a las raíces históricas mexicanas de los inmigrantes asentados allí durante las últimas décadas, cuyas relaciones de primera generación permean directamente sus intereses y hábitos. Ni siquiera dentro de la Florida coinciden los intereses: el sur no tiene los mismos que el centro del estado, en Orlando, y aunque el votante cubano y el venezolano puedan ser afines, los colombianos u otras comunidades podrían no duplicar esas particularidades.
“Las encuestas hay que tomarlas con un grano de sal, vengan de donde vengan”, afirmó. A su juicio, el Partido Republicano tiene una pelea dura y no la tiene fácil: el tema de Irán no ha terminado tan pronto como todos querían y eso tiene consecuencias en el bolsillo de todos; además, no es raro que el partido del presidente en turno pierda las elecciones de medio término: es la norma, no la excepción.
📷 AP Foto/Mike Stewart