A poco más de dos semanas de las elecciones de medio término en Estados Unidos, Venezuela vuelve a tener un peso importante en el debate político, a juicio de la periodista Sebastiana Barráez. Para la administración Trump, los acuerdos energéticos con Caracas representan un resultado económico y estratégico que puede mostrar ante los votantes.
Pero mientras Washington avanza en su relación con el gobierno interino de Delcy Rodríguez, la transición democrática en Venezuela sigue sin una fecha definida. María Corina Machado, en declaraciones al New York Times, insistió en que los intereses petroleros no pueden sustituir la necesidad de elecciones libres. «¿Puede Washington presentar el acuerdo energético con Venezuela como un éxito político antes del 3 de noviembre, mientras sigue siendo una incógnita la fecha de elecciones allá?», planteó Barráez.
Según la periodista, si el propio Trump decidió utilizar el tema de Venezuela y el valor energético que le aporta a Estados Unidos en este preciso instante, cuando la guerra contra Irán afecta de alguna manera el apoyo al presidente en las encuestas, «nosotros también debemos darle importancia», lo que significa evaluar lo que en materia política está sucediendo dentro de Venezuela.
En ese análisis, Barráez señaló que Delcy Rodríguez, además de presidenta interina, se ha convertido en una pieza útil, «la pega» que une los lados de los negocios y acuerdos comerciales que benefician a Estados Unidos. Y advirtió que de aquí al 3 de noviembre podría suceder que Diosdado Cabello sea el próximo en estar en una cárcel, no necesariamente en Nueva York, al lado de la de Maduro, pero sí con una alta posibilidad de ser obligado a salir del Ministerio de Interior y Justicia, lo que lo haría un blanco más fácil de capturar si es cierto que está en la lista de «los entregables» o «los capturables».
Barráez recordó que Cabello es señalado como autor, por ejemplo, de la Operación Tum Tum y de la infiltración de la Operación Gedeón, en la que resultaron detenidos ciudadanos norteamericanos, y que ha manipulado la administración de justicia para torcer casos policiales como persecución directa. También manejaba el Comando Nacional Antidrogas y, donde estaba, tenía una cárcel con detenidos, entre políticos y militares, «literalmente perdidos de la mirada» y víctimas de torturas, según la periodista.
«Y la salida de Diosdado podría ser la próxima», sostuvo. A su juicio, mucha gente piensa que los co-conspiradores CC1, CC2 y CC3 que aparecen en los expedientes de la corte de Nueva York que lleva el caso contra Cilia Flores y Nicolás Maduro son Diosdado Cabello y el general Hernández Dala, aunque aclaró que no está comprobado; lo que se interpreta podría llevar también a incluir a Granko Arteaga o a Gustavo González López.
Para Barráez, la lista de «los descartables» la componen parte de los nombres que más daño y violencia han generado, porque han dado las órdenes de persecución, encarcelamiento y tortura de miles de personas a lo largo de los años. «Este régimen ha logrado parir gran cantidad de monstruos torturadores», afirmó, y señaló que en muchos casos Cilia y Nicolás no participaron directamente ni estaban nombrados, sino otros nombres, por lo que los casos de tortura no necesariamente forman una evidencia contundente para argumentar su culpabilidad de por vida.
En el caso de Tareck El Aissami, Barráez interpretó que el hecho de que se haya conocido su preferencia por ser juzgado en Estados Unidos podría querer decir que tiene la información de que puede desaparecer o de que su vida corre peligro.
📷 AP Foto/Ariana Cubillos