La escalada entre Estados Unidos e Irán plantea un escenario que excede ampliamente la dimensión militar. Para el analista internacional Alberto Spectorowsky, la pregunta central no es cuánto poder conserva Teherán tras los ataques ni quién ganará en el campo de batalla, sino qué consecuencias políticas tendrá el conflicto y qué tipo de Irán surgirá después de una eventual guerra.
En ese sentido, Spectorowsky propone mirar la experiencia de Estados Unidos en Vietnam y Afganistán, argumentando que una victoria militar no necesariamente determina el resultado estratégico a largo plazo.
«Incluso si Teherán se presentara como vencedor, el resultado podría terminar siendo favorable para EE. UU. si el régimen iraní sufre una transformación profunda en el futuro». — Alberto Spectorowsky, analista internacional.
¿Cuánto poder militar conserva Irán? Durante el conflicto se ha cruzado información contradictoria: mientras fuentes de inteligencia estadounidense aseguran que Irán conserva solo el 22% de su capacidad militar previa, Teherán afirma mantener el 75%. Spectorowsky advierte que ambas cifras cumplen una función política para influir sobre el adversario y los mercados globales.
La estrategia iraní: resistir y esperar a noviembre Para el analista, Irán está apostando al desgaste temporal. Su estrategia consiste en absorber los costos económicos y militares a la espera de que el escenario político en Washington cambie tras las elecciones de medio término en noviembre. Si Donald Trump pierde respaldo en el Congreso, su capacidad para continuar con la política de «máxima presión» podría verse severamente afectada.
«El comportamiento de Trump enfrenta un dilema: evitar una escalada con consecuencias económicas imprevisibles, pero a la vez impedir que Irán presente el conflicto como una derrota estadounidense». — Alberto Spectorowsky.
Ormuz: La economía como campo de batalla En este escenario, el estrecho de Ormuz ocupa un lugar central. Cualquier interrupción en esta ruta petrolera genera picos inflacionarios en las economías occidentales. Según Spectorowsky, la sociedad iraní tiene una ventaja táctica: está acostumbrada a convivir con sanciones y escasez, mientras que las democracias de Occidente tienen una tolerancia mucho menor al deterioro sostenido del costo de vida.
El interrogante decisivo, concluye el analista, es si la guerra modificará de manera permanente el régimen de Teherán. Mientras tanto, Trump enfrenta la presión de su propio calendario electoral e Irán apuesta por resistir y ganar tiempo.
(AP Foto/Vahid Salemi)