Un tribunal de apelaciones de Estados Unidos ha dictaminado que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, expulsó ilegalmente a militares transgénero de las Fuerzas Armadas, pero ha avalado por contra que pueda impedir la inclusión de estos nuevos reclutas si lo considera necesario.
Así, ha fallado que se trata de medidas inconstitucionales y discriminatorias cuyo objetivo final era eliminar la presencia de personas transgénero del Ejército. «En este caso tenemos pruebas directas de que había una intención en este sentido», ha aclarado el juez Robert Wilkins, según informaciones de ‘The Hill’.
Tanto él como la jueza Judith Rogers –ambos elegidos por presidentes demócratas– han avalado esta medida, si bien esta solo afecta a aquellos demandantes que han recurrido sus casos específicos ante la Justicia y no se aplica automáticamente a terceros. Tampoco cubre a aquellos que quieran sumarse a las tropas en el futuro.
El juez Justin Walker, nombrado por el presidente estadounidense, Donald Trump, ha votado a favor de mantener la prohibición y ha alimentado la postura de la Justicia: «Solo la rama ejecutiva y el Congreso pueden establecer un sistema sobre la composición de las Fuerzas Armadas. El tribunal nunca había asumido este papel anteriormente», ha explicado. «No hasta hoy», ha añadido.
El propio Hegseth ha atacado en el pasado la diversidad racial y sexual en el Ejército y ha abogado por cumplir con estándares estrictos que acaben con las «barbas largas de los militares», así como con el sobrepeso, entre otras cuestiones.
Poco después de llegar a la Casa Blanca, Trump firmó una serie de órdenes ejecutivas para reestructurar el Ejército estadounidense, incluida la prohibición de que los militares transgénero sirvan en las Fuerzas Armadas del país o la reincorporación con pago retroactivo de los miembros que fueron dados de baja por negarse a vacunarse contra la COVID-19.
La Administración Trump ha eliminado además los programas de diversidad, equidad e inclusión (DEI, por sus siglas en inglés), al considerar que «socavan» la meritocracia y «las conciencias de los estadounidenses al participar en una discriminación racial y sexual odiosa».
Fuente: Europa Press