La Cámara de Representantes de Estados Unidos, controlada por los republicanos, aprobó la reautorización por tres años de un polémico programa de vigilancia antes de su fecha de expiración, prevista para el viernes, al añadir nuevas medidas de supervisión, pero sin llegar a exigir la orden judicial que han reclamado los críticos.
Un amplio grupo de demócratas se unió a la mayoría de los republicanos para aprobar el proyecto de ley por 235 votos a favor y 191 en contra. La prórroga por tres años aún enfrenta un camino incierto para su aprobación, ya que necesita el visto bueno del Senado y del presidente Donald Trump.
El líder de la mayoría del Senado, John Thune, manifestó a última hora del miércoles que es probable que la asamblea no apruebe rápidamente la versión de la Cámara, y que será necesaria una extensión a corto plazo antes de la fecha límite del viernes.
La aprobación en la Cámara fue un avance para los líderes republicanos después de que su presidente, Mike Johnson, consiguiera horas antes el apoyo de varios republicanos reticentes para llevar el proyecto de ley a una votación final. La cámara no había podido aprobar una prórroga a largo plazo desde que los líderes republicanos, a principios de este mes, emprendieron un agitado esfuerzo nocturno para extender el programa de vigilancia, solo para ver cómo múltiples proyectos fracasaban en el pleno.
“Dos tercios del informe diario de seguridad nacional del presidente provienen de inteligencia recopilada por ese estatuto”, afirmó Johnson sobre el programa. “No podemos permitir que se apague”.
Las órdenes judiciales siguen siendo el eje de la disputa
El debate se centra en una disposición de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera, (FISA, por sus siglas en inglés), que permite que la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional, el FBI y otras agencias recopilen y analicen comunicaciones de objetivos extranjeros sin una orden judicial. Al hacerlo, las agencias pueden captar de manera incidental comunicaciones en las que participen estadounidenses que interactúan con objetivos extranjeros, un elemento del programa que muchos legisladores consideran inaceptable.
“La comunidad de inteligencia siempre llega y dice: ‘La gente morirá si hacen esto’”, sostuvo el martes el representante republicano Chip Roy, al argumentar a favor de exigir una orden judicial “Bueno, lo siento. Muchos estadounidenses murieron para darnos y proteger ese derecho a que el gobierno no esté mirando nuestras cosas, consagrado en la Cuarta Enmienda”.
El proyecto de ley de la Cámara no incluye el requisito de orden judicial. En su lugar, impondría nuevas medidas de supervisión, incluida una revisión mensual de libertades civiles de las consultas sobre personas de Estados Unidos por parte de un funcionario dentro de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional, y cualquier infracción se remitiría al inspector general de la Comunidad de Inteligencia.
En el proyecto también se establecerían sanciones penales para los funcionarios que, a sabiendas, hagan un uso indebido del sistema o falseen el cumplimiento, se ordenaría una auditoría gubernamental de las prácticas de selección de objetivos y se exigirían nuevos procedimientos para ampliar el acceso del Congreso a los procedimientos del tribunal de la FISA.
Los demócratas de la Cámara se turnaron para criticar la prórroga en el pleno antes de la votación final prevista para la noche del miércoles. El representante de Maryland, Jamie Raskin, el principal demócrata del Comité Judicial de la Cámara, ridiculizó la medida como un “cheque en blanco por tres años” que llega “sin salvaguardas significativas”.
“Con este proyecto de ley, los agentes del FBI seguirán recopilando, buscando y revisando las comunicaciones de los estadounidenses sin ninguna revisión de un juez”, señaló Raskin.
El representante Jim Himes, el principal demócrata del Comité de Inteligencia de la Cámara, habló a favor de la prórroga y calificó el programa como “sin duda, la herramienta de inteligencia extranjera más importante”. Himes, quien votó a favor de la extensión, indicó que el proyecto hace que las salvaguardas del programa sean “marginal y modestamente más fuertes”.
Hay obstáculos por delante en el Senado
Thune dijo que ha estado en contacto con Johnson durante todo el proceso, pero que los próximos pasos son inciertos si el proyecto supera la Cámara.
“Probablemente vamos a terminar haciendo algo a corto plazo”, declaró a los periodistas después de la votación de la Cámara.
Un obstáculo es que los republicanos de la Cámara vinculan la renovación de la vigilancia con una legislación separada que prohíbe una moneda digital de banco central, una propuesta que, según Thune, sería “muy, muy difícil de aprobar” en el Senado.
El senador de Oregon Ron Wyden, que ha defendido desde hace tiempo la reforma de la FISA, dijo que el acuerdo en el que trabaja la Cámara es “profundamente defectuoso”, pero declinó decir si apoyaría una extensión.
Thune planteó el miércoles otra extensión a corto plazo del programa mientras los legisladores definían los detalles finales. Dijo que una prórroga de 60 días “podría ser un punto de llegada”.
Fuente: JOEY CAPPELLETTI y LISA MASCARO Associated Press