El hombre que abrió fuego en la Universidad Old Dominion de Virginia el jueves había estado en prisión por intentar ayudar al Estado Islámico, según documentos judiciales.
Mohamed Bailor Jalloh ha sido identificado como el autor del tiroteo que dejó una persona muerta y otras dos heridas. El hecho ha suscitado preguntas sobre por qué Jalloh estuvo encarcelado y sobre las condiciones de su liberación; algunos funcionarios electos cuestionan cómo alguien con vínculos conocidos con el Estado Islámico pudo llevar a cabo un ataque así.
“La horrible tragedia que ocurrió hoy en el campus de ODU nunca debió haber sucedido”, escribió en Facebook la representante Jen Kiggans, quien representa el distrito congresional vecino a la universidad.
Después de que Jalloh se declarara culpable en octubre de 2016 de brindar apoyo material a una organización terrorista extranjera designada —el grupo Estado Islámico—, un juez federal lo condenó en 2017 a 11 años de prisión, con crédito por el tiempo ya cumplido con efecto retroactivo a su arresto en julio de 2016.
Jalloh fue liberado federal el 23 de diciembre de 2024. No estaba claro por qué pasó menos tiempo en prisión. Los reclusos pueden obtener reducciones de condena por diversos motivos, pero se desconoce si eso ocurrió en este caso.
Estaba bajo libertad supervisada cuando perpetró el ataque el jueves. Según su fecha de liberación, esa supervisión se habría extendido hasta 2029.
Confesiones a agentes encubiertos
La declaración de culpabilidad de Jalloh en octubre de 2016 se produjo tras una operación encubierta de tres meses en la que él, entonces de 26 años, confesó a un agente encubierto del FBI que estaba pensando en llevar a cabo un ataque similar a los tiroteos de 2009 en Fort Hood, que dejaron 13 muertos. Las autoridades iniciaron la operación de 2016 después de que Jalloh se pusiera en contacto con miembros del Estado Islámico en África a principios de ese año.
Más tarde, Jalloh le dijo al informante que el grupo Estado Islámico le había preguntado si quería participar en un ataque. Intentó donar 500 dólares al grupo, pero el dinero en realidad fue a una cuenta controlada por el FBI, según documentos judiciales.
Luego, Jalloh intentó comprar un fusil de asalto AR-15 en una armería de Virginia, pero lo rechazaron porque no tenía la documentación adecuada. La declaración jurada indica que regresó al día siguiente y compró otro fusil de asalto, que quedó inutilizado antes de que Jalloh saliera de la tienda, sin que él lo supiera. Fue arrestado al día siguiente.
Debate sobre la sentencia
El Departamento de Justicia solicitó en 2017 una condena de 20 años de prisión para Jalloh, al señalar que había intentado en múltiples ocasiones unirse al Estado Islámico y que había tratado de conseguir un arma para ejecutar un plan de asesinato.
“El acusado era plenamente consciente de lo que estaba haciendo y de las consecuencias de esas acciones. Sus únicas dudas parecían ser el temor de flaquear en el momento crítico”, escribieron los fiscales en un memorando de sentencia.
Añadieron: “Al enmarcar la idea de este plan de asesinato en términos religiosos, y al sugerir que asesinar a miembros del ejército de Estados Unidos sería un camino al cielo, el acusado mostró cuán firmemente comprometido estaba con la ideología mortal” del Estado Islámico.
Los abogados de Jalloh pidieron una condena de seis años y medio de prisión y solicitaron que fuera enviado a una instalación que ofrece tratamiento residencial por consumo de drogas para reclusos con adicción y problemas de abuso de sustancias.
El juez federal de distrito Liam O’Grady, designado por el expresidente George W. Bush, lo condenó en cambio a 11 años de prisión.
El juez también ordenó que Jalloh participara en un programa de pruebas y tratamiento por abuso de sustancias y en tratamiento de salud mental, y solicitó que se le evaluara para el programa residencial de drogas del sistema federal de prisiones.
Completar el Programa Residencial de Tratamiento por Abuso de Drogas puede reducir la condena de un recluso hasta en un año, según la Oficina Federal de Prisiones. No estaba claro si Jalloh calificaba para el programa. Normalmente, los reclusos que cumplen condenas por delitos relacionados con terrorismo no son elegibles.
Además, algunos reclusos que no tienen problemas disciplinarios en prisión pueden reducir su condena al obtener hasta 54 días de crédito por buena conducta por cada año de sentencia. Sin embargo, bajo una ley de reforma penitenciaria de 2018, los reclusos condenados por delitos relacionados con terrorismo no son elegibles para ese crédito.
Atraído por un clérigo radical
Se sabe poco públicamente sobre Jalloh, un ciudadano naturalizado originario de Sierra Leona. Pero los documentos judiciales lo describen como un hombre con problemas que fue radicalizado por Anwar al-Awlaki, un imán estadounidense conocido que se convirtió en propagandista de Al Qaeda.
La Guardia Nacional del Ejército de Virginia confirmó que sirvió como especialista desde 2009 hasta 2015, cuando recibió una baja honorable. Según una declaración jurada del FBI de 2016 presentada en su caso penal, Jalloh le dijo a un informante del gobierno que dejó la Guardia Nacional después de escuchar conferencias de al-Awlaki.
En una carta al juez federal que presidió su sentencia, Jalloh escribió: “Siento un profundo arrepentimiento por haberme dejado llevar por mis emociones en lugar de mi intelecto y por involucrarme con una organización tan malvada. … Rechazo y deploro el terrorismo y cualquier grupo asociado con él, especialmente el Estado Islámico”.
Escribió que empezó a consumir drogas después de que su novia terminara su relación de seis años.
“El dolor que sentía por dentro era insoportable, y las drogas y el alcohol eran las únicas cosas que me quitaban ese dolor”, escribió Jalloh. “Empecé a consumir marihuana, cocaína y hongos, usando al menos uno de ellos casi a diario, para matar el dolor que sentía y llenar el vacío que llevaba dentro”.
La carta en sí permanece bajo reserva, pero su abogado incluyó fragmentos en su memorando de sentencia.
Fuente: Associated Press