El capitán de navío Bernardo Jurado ofreció un análisis técnico sobre la vulnerabilidad del Estrecho de Ormuz ante la actual escalada bélica. Jurado explicó que, aunque el estrecho tiene 30 kilómetros de ancho, el canal de navegación para supertanqueros se reduce a solo tres kilómetros, lo que lo convierte en un blanco fácil para misiles costeros y minas navales. «Es como conducir una gandola por un paso extremadamente estrecho», comparó.
En cuanto a la capacidad defensiva de Teherán, Jurado señaló que la armada iraní está «prácticamente diezmada», contando con apenas dos buques de línea operativos. A pesar de esto, advirtió sobre el uso de guerra electrónica y submarinos clase Kilo. No obstante, el capitán concluyó que la superioridad aérea y naval de la coalición liderada por EE. UU. reduce drásticamente la probabilidad de una invasión terrestre, centrando el conflicto en el control del espectro electromagnético y la seguridad marítima.