El politólogo Walter Molina Galdi analizó en Cada Tarde el escenario actual de Venezuela, destacando que el régimen no es un bloque monolítico, sino un conglomerado de facciones con intereses enfrentados que hoy se ven acorralados por la presión internacional.
Molina Galdi señaló que Washington ha pasado de las palabras a los hechos: “La presión con consecuencias reales ya forma parte del tablero político venezolano”. Esta estrategia incluye el seguimiento de redes criminales vinculadas a Nicolás Maduro y sanciones directas a los aparatos represivos.
El chavismo dividido
Según el analista, el poder en Venezuela se fractura en dos corrientes principales:
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La narrativa de «reconciliación»: Liderada por sectores afines a Jorge Rodríguez, que buscan matizar la crítica internacional para ganar legitimidad.
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El ala radical: Vinculada a Diosdado Cabello, que apuesta por la confrontación y el caos para frenar cualquier apertura que amenace sus privilegios.
“Las tensiones internas abren espacios para que la presión internacional tenga más impacto si se articula con demandas internas de cambio”, indicó el politólogo. Molina Galdi concluyó que el futuro de Venezuela depende de la capacidad de los factores democráticos para aprovechar estas grietas y la vigilancia de diplomáticos experimentados en la región que hoy observan cada movimiento del régimen.