El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló este lunes que su administración ha iniciado contactos directos con el gobierno de Cuba con el objetivo de alcanzar un «acuerdo» que ponga fin a la crisis que asfixia a la isla. Según el mandatario, el secretario de Estado, Marco Rubio, es quien lidera personalmente estas conversaciones en un momento en que el país caribeño se enfrenta a un colapso energético y económico sin precedentes.
A bordo del Air Force One, Trump fue enfático al describir la situación interna de la isla, calificándola repetidamente como una «nación fallida».
El fin del petróleo venezolano y la asfixia energética
La actual parálisis en Cuba se ha visto agravada tras la operación militar estadounidense en Caracas a principios de enero, que culminó con la captura de Nicolás Maduro. Esta acción, sumada a la orden de Trump de bloquear el flujo de crudo venezolano hacia la isla y sancionar a cualquier país que le suministre combustible, ha dejado a Cuba en una situación límite.
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Crisis en las pistas: El presidente lamentó que los aeropuertos cubanos carezcan de combustible incluso para permitir que los aviones despeguen, lo que provoca que las aeronaves se acumulen en las pistas.
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Impacto humanitario: Trump calificó la situación como una «amenaza humanitaria» y defendió su política de presión: «No hay petróleo, no hay dinero, no hay nada».
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Crisis sanitaria: La falta de combustible ha provocado incluso la acumulación de montañas de basura en las calles de La Habana ante la imposibilidad de operar los camiones recolectores.
¿Intervención militar en el horizonte?
Al ser consultado sobre si planea una operación de extracción similar a la ejecutada contra Maduro en Venezuela, Trump evitó dar una respuesta afirmativa, aunque envió un mensaje de advertencia sobre la capacidad de sus fuerzas.
«No quiero responder a eso… Si lo hiciéramos, no sería una operación muy difícil, pero no creo que sea necesario», declaró el mandatario, sugiriendo que la presión diplomática y económica actual podría ser suficiente para forzar un cambio en La Habana.
Un mensaje para el exilio en Miami
El presidente también dedicó parte de su intervención a la comunidad cubano-estadounidense, asegurando que se encuentran cerca de un desenlace que les permita reencontrarse con sus raíces.
«Me interesan mucho las personas que están aquí y que fueron tan maltratadas por Castro y las autoridades cubanas», afirmó, anticipando que los exiliados se alegrarán cuando finalmente puedan regresar a saludar a sus familiares de forma segura.