En una declaración que marca un giro estratégico en la presión sobre la isla, el presidente Donald Trump confirmó que su administración ha iniciado contactos directos con el régimen de La Habana. Según el mandatario, el secretario de Estado, Marco Rubio, lidera estas conversaciones con el objetivo de alcanzar un «acuerdo» ante lo que Washington califica como una crisis humanitaria insostenible.
“Estamos hablando con Cuba ahora mismo, y Marco Rubio está hablando con Cuba ahora mismo”, afirmó Trump a los periodistas a bordo del Air Force One. El presidente enfatizó que la isla debe “absolutamente llegar a un acuerdo” debido al colapso total de su economía.
Una nación en «falla total» tras la caída de Maduro
El diagnóstico de la Casa Blanca es lapidario: Cuba es hoy una «nación fallida». La parálisis se ha agudizado drásticamente desde la captura y extracción de Nicolás Maduro a principios de enero, acción que cortó de golpe el suministro de 27,000 barriles diarios de crudo que el régimen chavista enviaba a la isla.
La situación energética es tan crítica que, según el mandatario, los aviones no pueden despegar por falta de combustible y se acumulan en las pistas de aterrizaje. “Mientras tanto, hay un embargo, no hay petróleo, no hay dinero, no hay nada”, sentenció Trump, defendiendo la efectividad de la asfixia económica.
La postura de Marco Rubio y el factor humanitario
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, indicó que la administración está dispuesta a facilitar ayuda humanitaria adicional ante el deterioro de las condiciones de vida de la población. Trump también envió un mensaje a la comunidad cubano-estadounidense en Miami, asegurando que se sentirán “muy contentos cuando puedan volver y saludar a sus familiares” en una Cuba distinta.
Al ser consultado sobre si se planea una operación militar similar a la que derrocó a Maduro en Venezuela, Trump respondió que, aunque “no sería una operación muy difícil”, por el momento “no cree que sea necesario”.
España ofrece medicinas y alimentos, pero se suma al veto petrolero
Mientras Washington mantiene el cerrojo energético, el gobierno de España ha buscado un equilibrio diplomático. El ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, recibió en Madrid a su homólogo cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, quien realizaba una gira desesperada por China y Vietnam en busca de auxilio.
-
Ayuda limitada: España prometió una ayuda humanitaria de un millón de euros en alimentos y productos sanitarios de primera necesidad.
-
Veto al crudo: Pese a la petición de La Habana, Madrid se negó tajantemente a suministrar petróleo, cediendo ante la presión de la Administración Trump y la amenaza de aranceles a quienes desafíen el bloqueo energético.
-
Protestas en Madrid: La visita de Rodríguez Parrilla fue recibida con duros insultos por parte de exiliados cubanos en España, quienes calificaron de «vergüenza» que un estado democrático reciba al canciller de una dictadura de 67 años.