El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó el jueves una orden ejecutiva que impondría aranceles a cualquier producto proveniente de países que vendan o suministren petróleo a Cuba, una medida que podría paralizar aún más a una nación afectada por una crisis energética cada vez más profunda.
La orden pondría presión especialmente sobre México, cuyo gobierno ha actuado como salvavidas energético para Cuba y ha manifestado constantemente su solidaridad con el país caribeño, incluso en momentos en que la presidenta Claudia Sheinbaum ha intentado construir una sólida relación con Trump.
A la pregunta de un reportero de si trataba de “asfixiar” a Cuba, Trump respondió el jueves que se trataba de una «nación fallida».
“La palabra ‘asfixiar’ es bastante dura”, añadió Trump. “No es lo que intento hacer, pero parece que es algo a lo que simplemente no van a poder sobrevivir».
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, y otros funcionarios de la isla criticaron la orden ejecutiva de Trump, que Rodríguez calificó como un “brutal acto de agresión contra Cuba y su pueblo (…) al que ahora se promete someter a condiciones de vida extremas».
Además, acusó a Washington de recurrir al “chantaje y la coerción para tratar que otros países se sumen a su universalmente condenada política de bloqueo contra Cuba”.
Cuba depende de sus aliados para la energía
A lo largo de la semana ha habido especulaciones de que el gobierno mexicano reduciría sus envíos de petróleo a Cuba por la intensa presión de Trump para que México se distancie del gobierno cubano.
Durante su creciente crisis energética y económica –-impulsada en buena medida por las estrictas sanciones económicas de Washington-–, Cuba ha dependido en gran medida de la asistencia extranjera y de los envíos de petróleo de aliados como México, Rusia y Venezuela, hasta que una operación militar estadounidense culminó con la captura del entonces mandatario venezolano Nicolás Maduro. Desde entonces, Trump ha dicho que ya no se enviará más petróleo venezolano a Cuba y que el gobierno cubano está por caer.
En su informe más reciente, la paraestatal Petróleos Mexicanos (Pemex) dio a conocer que envió casi 20.000 barriles de petróleo diarios a Cuba desde enero hasta el 30 de septiembre de 2025, mes en el que el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio realizó una visita a Ciudad de México. Posteriormente, Jorge Piñon, un experto en el Instituto de Energía de la Universidad de Texas —el cual se dedica al rastreo de envíos mediante el uso de tecnología satelital—, aseguró que la cifra había caído a unos 7.000 barriles diarios.
La incertidumbre se cierne sobre México
Sheinbaum ha sido sumamente ambigua en cuanto a la postura de su país, e incluso esta semana evadió las preguntas de los reporteros sobre los envíos de petróleo al país caribeño.
La mandataria señaló el martes que Pemex había detenido, al menos temporalmente, algunos envíos de petróleo hacia Cuba. Sin embargo, adoptó un tono ambiguo, asegurando que la medida se debía en parte a las fluctuaciones generales en los suministros de petróleo y que fue una «decisión soberana» y no a instancias de Washington. Sheinbaum ha dicho que México continuaría mostrando su solidaridad con La Habana, pero no aclaró qué tipo de apoyo ofrecerá su país.
El miércoles, la líder latinoamericana afirmó que nunca dijo que México había suspendido por completo los envíos y que la ayuda humanitaria a Cuba continuaría. Añadió que la decisión sobre los envíos está determinada por los contratos de Pemex.
“La decisión de cuándo se envía, cómo se envía, es una decisión soberana y está en términos de lo que defina Pemex en función de los contratos, o ya en todo caso del gobierno”, señaló.
Trump mantuvo una conversación telefónica con Sheinbaum el jueves por la mañana. Cuando un reportero le preguntó más tarde si habían hablado de Cuba, la presidenta respondió que no.
“No abordamos el tema de Cuba”, señaló Sheinbaum. “Lo ha abordado el canciller con el secretario del Departamento de Estado, Marco Rubio, en el sentido de que nosotros mantenemos esta ayuda humanitaria, que es muy importante”. Añadió que su gobierno está dispuesto a servir de intermediario entre Washington y La Habana.
“Bajo amenazas de coerción arancelaria”
La falta de claridad de Sheinbaum subraya la extrema presión que enfrentan México y otras naciones latinoamericanas en momentos en que Trump se ha vuelto más confrontacional tras llevar a cabo su operativo en Venezuela.
Aún no está claro qué significará la orden de Trump para Cuba, que ha estado sumida en una crisis y sujeta a un embargo estadounidense durante años. La ansiedad es fácilmente perceptible en la isla, donde muchos conductores hacían largas filas esta semana para obtener gasolina.
En el noticiero nocturno de la televisión estatal cubana, el comentarista Jorge Legañoa —quien suele manifestar posiciones afines la gobierno— aseguró que “Cuba no era una amenaza”, sino que, por el contrario, las autoridades isleñas combatían pandillas y aplicaban una política de tolerancia cero al narcotráfico en la región.
Por su parte, el vicecanciller cubano Carlos Fernández de Cossio indicó en X que Estados Unidos endurece su bloqueo a la isla tras “el fracaso de décadas de guerra económica despiadada” y en un intento de “obligar a estados soberanos a unirse» a su medida.
“Bajo amenazas de coerción arancelaria, deben decidir si privarse del derecho a exportar combustible propio a Cuba”, agregó.
Fuente: MICHELLE L. PRICE y MEGAN JANETSKY Associated Press