29 Jun / 02:35 pm

Vuelven las quejas por vertido masivo en aguas del Lago Okeechobee

Varias comunidades de la costa suroeste de Florida han protestado por los efectos negativos del vertido masivo de agua del lago Okeechobee

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LagoOkechobee

Varias comunidades de la costa suroeste de Florida han protestado por los efectos negativos del vertido masivo de agua del lago Okeechobee que llega a sus playas, que han adquirido tonos marrones, informó hoy un medio local.

En imágenes divulgadas por el canal local WPTV, se aprecia la diferencia de color de las aguas de la playa de Sanibel Island, en el condado de Lee (suroeste de Florida) entre el día 2 de junio y el domingo pasado, en que presentan una tonalidad marrón en lugar de verde.

Varias comunidades situadas a lo largo de esa costa reportan incidencias parecidas en cuanto al desagradable color del agua de sus playas.

De hecho, el pasado 2 de junio, el agua de la Bahía de San Carlos mostraba un color verde, cuando las descargas de agua procedente del lago Okeechobee eran de 1.048 pies cúbicos por segundo.

Tres semanas más tarde, el Cuerpo de Ingenieros del Ejercito de EE.UU., responsable del vertido, aumentó este a 9.046 pies cúbicos por segundo.

De igual manera, expertos y responsables de la restauración de ecosistemas y de la división de gestión del condado de Martin, en la conocida como Costa del Tesoro (costa sureste) de Florida, instaron al Cuerpo de Ingenieros a que reduzcan el volumen de vertido de agua.

LagoOkeechobee

En las playas de Sanibel no se han detectado algas dañinas, pero el canal WFTX informó de que la esclusa de Franklin, en el río Caloosahatchee fue cerrada en mayo pasado a causa de la presencia de algas tóxicas.

El río Caloosahatchee es una salida natural del lago Okeechobee a la costa oeste de Florida que desemboca en la bahía de San Carlos, después de atravesar miles de pantanos.

El vertido masivo y frecuente de miles de galones de agua con residuos del lago Okeechobee, el mayor de agua dulce de Florida, en los estuarios de los ríos St. Lucie y Caloosahatchee ha creado una verdadera “crisis ecológica” en el ecosistema del estado.

Hasta el punto de que organizaciones ambientalistas tan relevantes como Audubon Florida lo consideran ya un desastre ecológico, una suerte de “bomba de relojería” química instalada en el frágil humedal de los Everglades.

Los análisis de las tomas de descargas del lago Okeechobee en los estuarios del St. Lucie, en la costa este del estado, y el Caloosahatchee, en la oeste, cerca de Ft. Myers, han dado positivo en “fósforo y nitrógeno procedentes de aguas pluviales, residuales, fertilizantes y residuos de la industria ganadera”, según dijo recientemente a Efe Celeste de Palma, directiva de política ambiental de Audubon.

De Palma se mostró convencida de que estas medidas de ingeniería hidráulica con vertido del agua sobrante en los ríos no son las adecuadas para aliviar el lago.

La ambientalista no duda de la que la solución pasa por, primero, “almacenar el agua procedente del lago en un embalse en el llamado Área Agrícola de los Everglades (EAA)”, para luego limpiarla y derivarla al sur, hacia el Parque Nacional de los Everglades y la Bahía de Florida, humedales que reclaman agua dulce y una restauración con urgencia.

Fuente: EFE

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