07 Nov / 07:32 am

El republicano Ron DeSantis gana la gobernación de Florida en cerrada contienda

El triunfo de DeSantis mantiene al partido republicano a la cabeza de uno de los estados péndulo más importantes del país

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Ron DeSantis / Foto AP

El republicano Ron DeSantis, que contó con el apoyo absoluto del presidente de Estados Unidos Donald Trump, será el próximo gobernador de Florida.

En una de las contiendas más importantes para su partido en las elecciones intermedias del 2018, DeSantis, un ex congresista, derrotó al demócrata Andrew Gillum, alcalde de Tallahassee.

El triunfo de DeSantis mantiene al partido republicano a la cabeza de uno de los estados péndulo más importantes del país y avala el estilo de campaña de Trump, quien con solo un tweet propulsó la candidatura de DeSantis en junio.

La contienda fue una de las más polémicas y reñidas este año y recibió atención nacional.

Durante dos meses, Gillum, quien esperaba hacer historia convirtiéndose en el primer gobernador afroamericano de la Florida, acusó a DeSantis de avivar las tensiones raciales. DeSantis respondió que Gillum se había rodeado de antisemitas, lo describió como un socialista y advirtió que convertiría a Florida en Venezuela.

La competencia fue apretada hasta el ultimo minuto.

 

DeSantis, quien votó el martes por la mañana en Ponte Vedra Beach con su esposa, Casey, y sus hijos, Madison y Mason, ganó por una diferencia de casi un punto porcentual por encima de Gillum, según las cifras preliminares reportadas la noche del martes.

Las cifras indican que Desantis obtuvo alrededor de 4 millones de votos (49.8 por ciento), mientras que Gillum obtuvo 3.9 millones (48.9 por ciento).

La compañera de boleta de DeSantis y nueva vicegobernadora de Florida es la republicana Jeanette Nuñez, congresista estatal de Miami. Nuñez será la primera cubanoamericana en ocupar el puesto.

“Además de servir al país en uniforme [en la Marina de EEUU], la oportunidad de servir como el gobernador número 46 del gran estado de Florida es el mayor honor profesional de mi vida”, dijo DenSantis durante su discurso de victoria en un hotel de Orlando, pasadas las 11 p.m.

“Hay un día en noviembre en el que las elites no dominan la narrativa ni deciden la agenda. El día de la elección es la voz de la gente”, dijo DeSantis.

El gobernador electo agregó que cree en “pasar la página tras una campaña política”. “No me importa si estabas en mi contra, quiero que trabajemos juntos para avanzar nuestras prioridades en común”, declaró.

DeSantis dijo que había hablado por teléfono con Gillum antes del discurso de victoria y lo llamó un “oponente formidable”.

Faltando pocos minutos para las 11 de la noche, desde Tallahassee, Gillum dio un discurso aceptando su derrota y dijo que había llamado a DeSantis para felicitarlo.

“Pido disculpas sinceramente por no haber podido traer la victoria a casa”, dijo Gillum a la audiencia, haciendo referencia a su eslogan de campaña. “Pero no me voy para ningún lado… debemos seguir luchando por las causas en las que creemos”.

Tras la victoria de DeSantis el partido demócrata de Florida probablemente tendrá que reconsiderar sus estrategias, ya que esperaba que la elección para la gobernatura fuera un referendo a la retorica divisoria de Trump. Al contrario, DeSantis, de 40 años y ex fiscal de la Marina estadounidense, realizó una campaña basada en su lealtad al Presidente.

DeSantis defendió a Trump por meses en Fox News, respaldándose en su rol en el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes para criticar la investigación de Robert Mueller sobre la presunta interferencia rusa en las elecciones. DeSantis luego cortejó el respaldo del Presidente el año pasado. Al recibir la bendición de Trump, DeSantis se convirtió en el candidato principal para las primarias en agosto, desplazando sorpresivamente a Adam Putnam, quien se proyectaba como el ganador hasta entonces.

Los tweets de Trump y mítines de campaña acompañado por el Presidente continuaron empujando la carrera de DeSantis hacia la victoria en las elecciones generales.

Ahora, DeSantis dirigirá una nueva Legislatura conservadora, como el gobernador ultra conservador del estado. Como ex miembro del Freedom Caucus del Congreso, se espera que DeSantis se relacione perfectamente con el presidente entrante de la Cámara de Representantes estatal, el libertario José Oliva (un legislador de Miami Lakes que respaldó a DeSantis desde las primarias).

El nuevo gobernador probablemente tenga además una mejor relación con el partido republicano estatal que la que tenía el gobernador Rick Scott.

DenSantis prometió limpiar los Everglades y acabar con la plaga tóxica de algas en Florida. También prometió ampliar la red cada vez mayor de escuelas charters de Florida y duplicar los cupones o vouchers para escuelas privadas. Y dijo que se opone a cualquier expansión de los lugares de apuestas.

 

Pero, sobre todo, la campaña de DeSantis se centró en presentarse como una continuación de los logros de Scott, a quien acreditó con lograr bajar el desempleo y destacó su alianza con Trump.

DeSantis realizó dos mítines con Trump en la última semana de campaña, rara vez se mostró en desacuerdo con el Presidente y alardeó de su capacidad de conseguir que Trump apoye la financiación de la recuperación de los Everglades.

Sus ataques de campaña también fueron al estilo de Trump, agresivos y pintando a su oponente como un político que defiende la inmigración descontrolada y que el gobierno ejerza demasiado control sobre la población.

El día siguiente a las elecciones primarias DeSantis utilizó la frase “The last thing we need to do is to monkey this up”, en un entrevista con Fox News. La frase quiere decir que “lo último que debemos hacer ahora es echar a perder las cosas”. Sin embargo también se interpretó como una frase racista por incluir la palabra “monkey” o mono, un insulto que históricamente se ha utilizado para deshumanizar a las personas negras.

DeSantis también publicó un anuncio de campaña en el que jugaba con bloques de construcción junto a si hija, para enseñarla a construir un muro, en referencia a la postura de inmigración del presidente Trump.

Más allá de la controversia por el tema del racismo, sus anuncios de campaña sugerían que Gillum destruiría la economía de Florida, convirtiendo al estado en Venezuela. Al parecer ese mensaje tuvo efecto en los votantes.

“Si es una ola azul [triunfo demócrata], vamos a ir por el camino de Venezuela”, dijo Brody Crawford, un corredor de la bolsa de valores de 25 años de edad, que votó en la Primera Iglesia Presbiteriana en Brickell, el martes por la mañana. “Si es una ola roja [triunfo republicano], la economía seguirá en auge”.

María Elena Álvarez votó por Hillary Clinton y Barack Obama en elecciones previas, pero esta vez, la residente de South Beach cambio su afiliación partidaria y votó por DeSantis para gobernador.

“Soy cubana y veo una inclinación hacia el rosado y el rojo”, dijo Álvarez, refiriéndose al socialismo. “En América no jugamos con eso”.

Los reporteros del Miami Herald Alex Harris y Rob Wile contribuyeron a este informe.

 

Fuente: El Nuevo Herald
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