29 May / 12:08 pm

“Cuba, una especie de cárcel gigante a cielo abierto”.

Federico Rivas Molina, periodista de Infobae, relata sus vivencias en la isla.

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“Cada vez que escribimos en Infobae algo sobre Cuba termina circulando en forma viral por Twitter, circula mucho en redes, suponemos nosotros porque es poco lo que se escribe desde Cuba. Yo estuve en Cuba hace un par de semanas, he traído material para hacer algunas notas, la que más repercusión tuvo fue una que hicimos hace unos 10 días sobre la “favelización” de La Habana, donde estuve de visita en una villa miseria, como le decimos en Argentina, esos lugares donde el régimen pone una especie de manto oscuro donde nadie sabe bien qué es lo que pasa adentro”.

“En esta oportunidad lo que hicimos fue una lista de las prohibiciones que aún perduran, a pesar de la apertura, cosas que a ojo de alguien que vive en un país capitalista pueden parecer muy absurdas, pero los cubanos la viven como un padecimiento diario, algo como no tener internet, no poder viajar, no poder tener una antena parabólica. Todo lo que tiene que ver con un cerco informativo, no poder tener el acceso libre a lo que sucede en el exterior. Y los viajes que es lo que más atormenta a los cubaos, es un tema que desde el pedalea en la bici-taxi hasta el que tiene un auto o un comercio, es un impedimento casi sicológico, el hecho de vivir en una isla y no poder salir cuando vos quieras, genera toda una cosa de encierro, una especie de cárcel gigante a cielo abierto”.

“Al consultar qué cambio es el que uno querría ver en la isla, lo primero que sale, más que un cambio político es esto, que me dejen subir a un avión e ir donde yo quiera y visitar gente, aunque en el fondo saben que nunca van a conseguir el dinero para hacerlo”.

“Yo tengo 40 años, he mamado el discurso del Che Guevara, la idealización de lo que puede ser una figura casi legendaria en Argentina, hay una especie de resurgir político hacia esos discursos pero una cosa es el discurso y otra cosa lo que pasa en la calle y el pragmatismo. Es fácil defender esas posiciones pero en general todos los colegas o amigos que han viajado a Cuba dicen que lo que alguna vez fue, ya no es. Hubo una oportunidad perdida y lo que ahora se ve ahora en Cuba es gente que está cansada, que quiere un cambio, que ya no tiene más el cemento ideológico para resistir lo que sea. Son los hijos de la revolución y los nietos de la revolución los que ahora están llevando adelante Cuba y ven que sus próceres libertarios están aún en el gobierno y no aflojan las riendas”.

“La sensación en Cuba es que es un país que está gobernado por sus próceres de la independencia, como si en Argentina gobernara San Martín o en Venezuela estuviera un Bolívar. Entonces es muy difícil esperar un cambio ahí. En Argentina la sensación es esa, es un país que prometió mucho, hay gente que todavía tiene esa foto fija en la cabeza, lo que pudo haber sido Cuba en los 60, los 70 y lo que puede ser ahora choca con esa imagen. Como argentino percibí un pueblo extremadamente fraternal, acogedor, la gente es impresionante, pero no encontré nadie que defendiera abiertamente el modelo”.

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